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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un pueblo ciego

Marianela es una joven muy pobre, huérfana, y por sobre todo muy discriminada, que sufre mucho debido a su aspecto físico, y porque nadie la valora como persona. Hasta ella misma se despreciaba, ya que fue creciendo sin autoestima.
Pienso que todas aquéllas personas que la discriminaron lo hicieron por ignorancia, porque no fueron capaces de poder ver más allá, es decir, su corazón enorme, humilde, que la hacía una persona dulce y querible.
Marianela era el lazarillo de Pablo, un chico ciego de clase social alta, él se enamoró de ella en el mundo de la imaginación, en otras palabras, de otra Marianela, una totalmente distinta a lo que mostraba la realidad. Por eso cada vez que él le decía palabras dulces, como por ejemplo: "que la amaba, que era perfecta y que era la más hermosa de todas las mujeres", ella se ponía muy triste y lloraba, porque sabía que cuando Pablo recuperara la vista iba a ver lo que los demás veían; lo físico y no su interior. Opino que Pablo nunca estuvo enamorado de Marianela, ya que el verdadero amor puede ver mas allá de la imagen. El se olvidó rápidamente de ella, y no le importó lo que sentía, y lo mucho que sufría. Al final Pablo terminó siendo igual o peor persona que todas aquellas que la trataban mal y la discriminaban.
El doctor Golfín le devuelve la vista a Pablo, sin embargo demuestra que ese pueblo estaba enfermo: "ciego", eran hipócritas, socialmente nefastos y que su paciente realmente no se había curado.

Sabrina Palomo - ARGENTINA

martes, 29 de septiembre de 2009

La realidad reflejada en la literatura

Elegí este tema porque la realidad muchas veces se ve reflejada en la literatura. La novela ''Marianela'' contiene, desde el comienzo, mucha discriminación, ya que todos juzgan el aspecto físico de la pobre muchacha, sin darse cuenta de las marcas que le dejan en su corazón.
Al leer sus páginas nos enfrentamos a la injusticia y a la crueldad, porque ella se enamoró de Pablo, un muchacho ciego, que la ilusionó con caricias tiernas y palabras dulces, hasta que recupera la vista y la rechaza totalmente. Sus ojos ya no reconocen la belleza interior, sino solo pueden ver el aspecto físico, es decir la fealdad impuesta por la sociedad.
En el mundo de la imaginación existe Marianela, en el de la realidad la belleza ficticia. Esto provoca que la muchacha se quede sumergida en un vacío profundo y oscuro de cuál jamás pueda salir.
Para terminar vuelvo al punto de partida demostrando que la literatura, muchas veces, nos muestra como somos como sociedad. Vemos lo físico, lo material, dejando de lado la honestidad, la solidaridad y la belleza que se encuentra en el corazón y en el alma de cada persona.

Tamara Ibarra - Argentina